Recibir una citación de la Fiscalía genera angustia, y lo primero que conviene hacer es averiguar en qué calidad te citan: tus derechos y obligaciones cambian por completo según seas imputado, testigo o víctima.
Es un punto que suele explicarse mal. La frase "no estás obligado a declarar" es cierta para el imputado, pero no describe la situación de un testigo.
Si te citan como imputado
Tienes derecho a guardar silencio y a contar con un abogado defensor. Nadie está obligado a declarar contra sí mismo, y ejercer ese derecho no puede usarse en tu contra.
No declares sin defensa. Lo que se diga en esa primera instancia condiciona todo lo que viene.
Si te citan como testigo
La situación es distinta: como regla general el testigo debe comparecer a la citación del Ministerio Público y declarar sobre lo que sabe.
Eso no significa que no tengas resguardos. Existen derechos de abstención —por ejemplo, respecto de ciertos parientes— y nadie puede ser obligado a declarar en términos que impliquen autoincriminarse. Si al preparar tu declaración aparece la posibilidad de que tu propia responsabilidad esté en juego, esa es exactamente la señal para consultar antes de ir.
Si eres víctima
Tienes derechos específicos durante el proceso, y puedes decidir si además de denunciar quieres asumir un rol activo mediante una querella.
Antes de la audiencia
- Contacta a un abogado penalista apenas recibas la citación.
- Reúne todos los documentos relacionados.
- No borres ni alteres información: puede agravar tu situación.
Por qué la defensa temprana es decisiva
La primera declaración puede condicionar todo el proceso. Un abogado prepara tu versión, evita autoincriminación y define la estrategia.
¿Te citaron a declarar? Cuéntanos tu caso y te orientamos de inmediato.
